Decálogo para un bronceado seguro

10 Consejos para un bronceado seguro

  1. Aplíquese el protector solar antes de salir de casa y renueve frecuentemente su aplicación, siempre después de cada baño.

  2. Expóngase progresivamente al sol y evite la exposición solar entre las 12 h. y las 16 h.

  3. Evite las sesiones bronceadoras con lámparas de rayos UVA, ya que contribuyen a la aparición de cánceres cutáneos y aceleran el envejecimiento de la piel.

  4. No exponga a insolación fuerte a niños menores de 3 años y protéjales con un fotoprotector de muy alta protección a fin de preservar el mayor tiempo posible su capital solar (una dosis elevada de radiación recibida en la infancia supone un mayor riesgo de aparición de cánceres en edad adulta).

  5. No olvide que usted puede quemarse realizando cualquier actividad al aire libre, montando en bicicleta, paseando, practicando la jardinería… En todas las ocasiones aplíquese un fotoprotector.

  6. No se fíe de las circunstancias que comportan un riesgo suplementario o una falsa seguridad: altitud, nubosidad, viento fresco, superficies reflectoras (nieve, arena, hierba, agua)…

  7. Protéjase con gorra y gafas de sol con cristales con el marcado CE capaces de filtrar los rayos UVA y UVB. A los niños, protéjalos con una camiseta seca y opaca (una camiseta mojada deja pasar los rayos ultravioleta).

  8. Séquese bien después de cada baño. El efecto lupa de las gotas de agua favorece la aparición de quemaduras solares y disminuye de la eficacia de los protectores, aunque éstos sean resistentes al agua.

  9. Beba agua en abundancia y frecuentemente, el sol deshidrata nuestro organismo. Vigile especialmente a personas mayores, cuya sensación de sed está atenuada, y a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termo-regulación todavía inmaduros.

  10. Si advierte que una peca o lunar cambia de forma, tamaño o color, consulte a su dermatólogo.

Información suministrada por Laboratorios Dermatológicos Avène